Hoy queremos concienciar y sensibilizar a los numerosas personas que tienen perros que viven atados toda su vida sobre el calvario que les hacen sufrir a sus mascotas.

¿Considerarías tú tener una persona atada durante toda su vida un maltrato? 

Pues para un perro es exactamente lo mismo.

¿Debes amarrar tú mascota? En resumen, NO. Esto no incluye ni se refiere a los paseos en leash.  Tampoco se refiere a si lo vas a bañar y lo tienes que amarrar un momentito, hay excepciones pero ninguna debe convertirse en la norma, durar horas y mucho menos el diario vivir de una mascota.

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Se les limita el derecho a socializar con sus iguales, privándolos de comunicación, juegos, interacciones…
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Se les reduce su necesidad fisiológica de realizar ejercicio físico: no pueden canalizar la energía que quemarían con sus paseos diarios, sus sesiones de juegos, etc. Esto se traduce en una carga ansiosa que la mayoría de las veces se traduce en agresividad.
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Se les priva llevar a cabo su naturaleza: oler, explorar, investigar… Si los perros permanecen atados en el mismo sitio, ¿qué pueden hacer?
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Se les obliga a vivir entre heces y orines en el mismo sitio donde duermen y comen, algo que los perros, detestan.

Los estudios demuestran que los perros que son permanentemente amarrados son:

Más agresivos, ansiosos y obsesionados con liberarse de las cadenas. Es muy frecuente que demuestren conductas obsesivas como correr alrededor del área donde está amarrado.

Después de que un perro ha sido acostumbrado a estar amarrado, es bien difícil lograr que socialicen y se comporten dentro de la casa. Si ellos crecieron sin reglas ni entrenamiento, no podemos esperar que al entrar a la casa se comporten como si estuviesen entrenados. Además es casi normal, que un perro amarrado tenga todo el tiempo infestaciones de pulgas y garrapatas u otras infecciones. Ellos están expuestos a más agentes infecciosos y requerirán más cuidado veterinario que un perro que vive dentro de la casa.

Nosotros en Puerto Rico, debemos ser especialmente cuidadosos con esta práctica de amarrar nuestras mascotas afuera. Los choques de calor, especialmente durante el verano, no hace muy inteligente esta práctica. El desespero que les crea el calor, hace que el perro se torne muy agitado, lo que incrementa su temperatura corporal e independientemente de que el perro tenga agua cerca o no, el perro sufrirá un choque de calor.

Los perros que se amarran fuera de la casa son más propensos a sufrir accidentes. Su comportamiento errático e impredecible logra que dentro de su desespero se hagan daño a sí mismos con la cadena, el collar le hará presión en el cuello y provocará la pérdida de pelo y/o piel, lo que muy probablemente resultará en una infección, sin mencionar el hecho de que la probabilidad de que se ahorquen, es muy alta.

Alza la voz por todos los perros encadenados o ayuda a un solo perro que lo necesite, y no olvides compartir con todas las personas que conoces.

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